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lunes, 11 de julio de 2011

Soledad

Ando siempre buscando un rincón en el que nadie me moleste, silencioso y oscuro como la noche en que te fuiste, descubriendo un verso exacto en un instante de lucidez pasajera, encumbrado por las notas de cualquier banda sonora que consiga estremecerme mientras abandono mi cuerpo y me hago nada. Soy el dueño de ese tiempo, lo mató cuando la penumbra me asusta o dejo de ver tu rostro, y me resguardo en los brazos de cualquiera. Sin embargo, de un tiempo a esta parte es ella quien me alcanza y apaga las voces en las noches frías de este Julio extraño, hasta hacerme temblar, y yo solo puedo dar la luz del pasillo y entornar los ojos para no despertarme perdido, o besar las fotos del corcho, o golpear mi guitarra. Tal vez si estuvieras conmigo se iría, y ahora no sería necesario escuchar "Hand in Hand", ni "Amor de tarde" en la voz de otros.