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lunes, 27 de febrero de 2012

Diecisiete - Fabián

Mi novia trabaja en un bar, y tiene carita siesta. Y cuando hago el amor con ella tan solo puedo pensar en aquella lluvia de estrellas que vi cuando tenía 17. Cuando me vengas a buscar al corredor de la muerte, y me acaricies como si fuera un perro en tu portal, habré tenido suerte. ¿Que cancion me salvará mañana de salir hasta querer que se termine el día... y despertar en una cama vacía? Tengo el corazón de metal y la mirada valiente... si me prometes que con el tiempo nada va a cambiar...me quedaré a conocerte. Y todo lo que venga detrás será una batalla pendiente, y los latidos de nuestras vidas aprenderán a sonar cada vez un poco más fuerte. ¿Que canción me salvará mañana de salir hasta querer que se termine el día... y despertar en una cama vacía?

domingo, 26 de febrero de 2012

Calmando las entrañas

Como recién despertado de un sueño que no recuerdas se sintió intranquilo. Siempre es más sencillo hablar en tercera persona y sacar balones fuera. Organizó los días de su nueva vida,convencido de que el orden era el ingrediente necesario para su receta de camino bacheado. Le sorprendió la vida, dura como el acero, sin piedad ni puntos de infllexión, y empezó a dejar de ser niño. Se terminaron las piruletas rojas y blancas, las vacaciones de tres meses, los viajes que nunca hizo con sus amigos,aquellos que siempre organizaron, los bolsillos llenos de monedas, los niños ricos con el yate de papá, y las noches de invitar a otra ronda. Asumió toda la responsabilidad y cada día que pasaba bajaba una mano a arañarle un palito en el pecho; "puedes dar más". Descubrió que ya era mayor que muchos futbolistas famosos, observó sus entornos y no quiso ubicarse en ninguno. Le encantaría volar lejos, dejar de lado la luz de las grandes ciudades, exprimir la sabia de la vida y olvidar lo mundano; trabajar para vivir; vivir para vivir. Tal vez echase en falta todas las cosas pequeñas que hacemos tan grandes, pero sabía queno hay mejor sensación que el enorgullecerse de uno mismo, sin regodearse en sus actos, sin palabrería ni más finalidad que hacer lo que te da la real gana.
Pero el mundo y su mente giraban en sentidos opuestos todavía, y solo algunas noches conseguía sincronizar perfectamente esos dos mundos tan diferentes. No le resultaba fácil asumir la idea de dejar su mundo de lado, de ser el chico diferente, el que se dió la vuelta cansado de mirar siempre al frente. Estaba demasiado aferrado a tantas cosas que no conseguía gritar su idea, aunque a veces se moría de ganas.

martes, 21 de febrero de 2012

Los versos que me roban

Nací mordiendo "Aunque tú no lo sepas", repasando los acordes de un músico italiano con letras sin flores, y agitando el cuello con la cinta de música electrónica que ponía mi hermano en aquel viejo Renault 21 de camino al colegio. Y poco a poco, entre años, melenas y granos, abrí mis puertas.

Por fin te encontré

Por fin te encontré,
como un candil brillando entre la nada,
yo era Robinson
y descubrí tus huellas en la playa.
tanto te esperé…
yo, Adán expulsado del paraíso,
tú, Eva maldiciendo la manzana,
allá donde tu viajas va mi edén.
por fin te encontré.
Te encontré por fin,
vagando por las dunas del pasado,
y sacié mi sed,
bebí del breve hueco de tus manos.
tanto te esperé…
la mirada de un niño tú me diste,
la luz de un verano que había olvidado,
el temblor que trae la primera vez...
por fin te encontré.
Ven aquí no digas nada,
no hace falta, que la noche ya
aprendió de tus silencios
y a descifrar nuestros cuerpos.
Derrumbemos las cautelas,
compañera, estoy perdido y ya
para tener miedo es tarde,
bendito azar es encontrarte.
Yo no te busqué,
y apareciste abriendo una ventana,
como un vendaval,
que trajo perfume a tierra mojada,
tanto te esperé…
yo Adán expulsado del paraíso,
tú Eva maldiciendo la manzana,
allá donde tu viajas va mi edén...
por fin te encontré.
Ahora has de saber
que me hundo en tu mirada inabarcable,
que esta aurora trae
certezas para espantar soledades...
tanto, tanto te esperé…
Y puede que el planeta se derrumbe,
que la lumbre del mundo un día se apague,
que el tiempo arrugue el alma y nuestra piel,
pero yo por fin te encontré.
Ven aquí no digas nada,
no hace falta, que la noche ya
aprendió de tus silencios,
y a descifrar nuestros cuerpos.
Derrumbemos las cautelas,
compañera, estoy perdido y ya,
para tener miedo, es tarde...
bendito azar es encontrarte.
Por fin te encontré,
como un candil brillando entre la nada,
yo era Robinson,
y descubrí tus huellas en la playa.

jueves, 16 de febrero de 2012

Destino

Suena el despertador, pronto para poder atrasarlo y amanecer a mi ritmo. Me ducho y fumo sin desayunar. Llaves, ticket de metro, cascos y a la calle. Llamo al ascensor, buenos días al portero, y aire frío. El mendigo de la esquina me saluda y le regalo un par de cigarros, y él a mi siempre la misma cara de agradecimiento, como quien quiere decirte "ojalá no tuvieras que hacerlo". Apuro la última calada y bajo las escaleras del metro de Cuatro Caminos. Adelanto a la gente, siempre con prisa, y espero dos minutos. Visualizo un escenario extraño y llega el ruído. Me subo al último vagón, y conmigo Carlos, que perdió a su mujer pronto y no pudo hacer frente a la hipoteca. Eso cuenta entre lágrimas, después se disculpa y se esfuma entre abrigos y orejeras negras. Ríos Rosas, Iglesia, Bilbao y Tribunal. Salgo en la calle Barceló, me siento de aquí, pero sin olas.

viernes, 10 de febrero de 2012

Tal vez te acuerdes de mi

Tal vez te acuerdes de mi cuando nadie suba hasta tu casa los domingos, por sorpresa, con abrazos que me robas si me descuido o me clavas la mirada, o cuando vuelvas a odiarme por quererte y se despeje el cielo y no haya nada. Y cuando escuches las canciones que nos alumbraron te acordarás de mi, encendiendo velas y apagando luces o preparando la cena o fumando en tu terraza.
Tal vez te acuerdas de mi cuando pases por mi calle, o por los lugares que escondieron los reflejos de los dos. Tal vez cuando nadie ocupe tu vera sentada en una terraza con vistas al mar, ni se escapen a buscarte por un beso, ni te cuenten historias inventadas. Y cuando llores a escondidas porque no te abrazan, y cuando solamente quieras que te quiera él, y cuando sientas celos del aire que roza su garganta, vas a acordarte de mi.
Tal vez te acuerdes de mi con el paso de los años, removiendo los cajones con papeles, y te sorprenda mi letra de niño. O desafiando el oleaje, y compadezca a la persona que entristezca tu perfil. Tal vez te acuerdes de mi cuando busques piso a medias y colchón. Y yo quizá, me olvide de ti, escapando de estrellas con tu luz.
Tal vez volvamos a vernos, y estremezcan mis canciones tu sonrisa, y no haya opción al recuerdo.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Estaciones

Subiendo a la estación por la que no para el metro mentí sobre la acera pulmones de polvo y bruma, y aplaudí tu incertudumbre. Lloras porque tienes miedo y no sabes como hacerlo, y al menos te refugias en mis abrazos, pero hiervo, te quemas y escapas sin querer curarte, al menos que no se note. Maldigo tu inocencia, continuo hasta darme la vuelta y apuro el paso. Te alcanzo al bajar del puente verde que cruza la autopista. Me abrazas y confiesas que no sabes como hacerlo, y escupes las cargas, te entiendo, y andamos.