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lunes, 29 de octubre de 2012

Con media sonrisa

No creo en la casualidad cada vez que llega el 29 y salgo del portal y me giro y veo la luna más llena que nunca; aunque el cielo esté nublado ella se hace valer y elige mi primera fila. Entonces sonrío y mando besos y besos, besos y susurros que gritan "no lo olvides, somos los mejores". No creo en la casualidad cuando camino por Gran Vía y desde la ventana de un ático intuyo una mujer entre las cortinas que me espía con media sonrisa; entonces imagino la habitación repleta de notas desordenadas en la pared, una pecera enorme en el techo y humo de cachimba. No creo en la casualidad cuando vuelvo a casa y me escapo a tu portal, y al llegar me inunda la nostalgia y me mece un viento dulce desde el mar, un viento nuevo, y el cielo se abre y como un foco en un teatro, me alumbra el sol y me da calor. Entonces me apoyo en tu puerta, ¿para que llamar? ya estás conmigo aquí afuera, y la subida eterna de vuelta se me hace breve, y mis piernas flotan sobre el asfalto.

Yo, que te lloré como un niño, que me cansé de escuchar que el tiempo alivia heridas, que todo tiene un motivo, que la vida es así; yo que maldije a Dios y aún le guardo rencor, yo que te quise cada día un poco más, que te quiero como siempre, que me creí el tipo mas triste del planeta... soy capaz de encontrarte donde y cuando te necesito, tal vez no como quisiera, pero puedo sentirte, y me arrimo a un lado para hacer un hueco a tu estrecha cintura. Puedo hablar contigo el tiempo que quiera, a veces me extiendo en exceso y veo tu cara de cansancio, y me río y te abrazo, tal vez no como quisiera, pero siento calor en la espalda, y cierro los ojos, y puedo estar tranquilo. Por fin te encontré, quién sabe si es cierto o simplemente el viento cambia, probablemente nunca lo sepa, probablemente no vuelva a verte. Ya no pienso en como será, he aprendido a tenerte en el aire, y aunque daría lo que fuera por apretarte contra mi pecho, ya no tengo miedo. Estés donde estés estás a mi lado porque yo lo quiero, y no me canso de soñarte.

Buenas noches luna llena, eres luz de guía.

jueves, 18 de octubre de 2012

Mentes voladoras

Escucho "Cold water", de Damien Rice, y desde la cama me asomo a la ventana. Míralos, me gustaría saber si se plantean cada uno de sus pasos, cuantos de ellos son felices, cuantos siguen los surcos de la calle, si suben más que bajan la cabeza, si tienen pensado volar. Me gusta imaginar en uno de ellos una historia tan probable como imposible, ¿quién sabe? El hombre de la gabardina gris parece tranquilo, habito un octavo, pero percibo en sus formas calma, seguridad y fuerza interior. Se dirige al metro. Bajará cuatro niveles de escaleras y seguirá el camino al andén 1 de la línea gris. Está de suerte, en pocos segundos aparece el vagón, y por increíble que resulte está vacío y en paz. Sí, seguro que así sucede, o no... Dos paradas más allá se baja y vuelve a subir escaleras eternas. Sale a la calle y una mujer grita su nombre. Es ella. A él le cambia la cara, como si hubiese visto un ángel. Ella lo percibe y se dirige hacia él algo más altiva pero desbordante de alegría.

Un momento. Cierro la ventana. Miro hacia arriba. Quizás alguien me observa y me convierto en el protagonista de la historia de su mente. Historias que sueña.